Todos somos difíciles de querer.
Tu familia puede ser el primer refugio... Y también el primer lugar donde aprendemos a esconder el dolor.
A veces, el silencio familiar no es paz: es un pacto de tácito de no tocar lo que duele.
Nos sentamos juntos, Pero con heridas sin curar bajo la mesa, nos amamos, si... Pero ¿Nos vemos?¿Nos permitimos sentir sin avergonzarnos? ¿Llorar sin que alguien diga algo?
Pero sanar no es romper el vínculo es "querer entender antes de corregir". Mañana y toda una vida cuando hablemos con seres queridos, intentamos hablar sin culpa o juicio, no sabemos por lo que puede pasar otra persona, y si estás solo leyendo esto "comenta", aquí estoy no estás solo.
Todos tenemos diferentes lenguaje, circunstancias. Que a veces parece inviables de unos a otros y en vez de entendernos nos pasamos el dolor unos con otros.
Para saba, con tu familia sin juzgarse, ni mirar defectos, aprendamos a sembrar compasión en el corazón de cada uno . Por qué no somos perfectos, solo somos humanos que sentimos y queremos ser amados sin defectos. Y así refugiarnos en la familia una curita para el corazón

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